Rotación por… ¡Anatomía Patológica!

¡Hola, queridos leucoblastos!

Durante este verano, tuve la oportunidad de salir de la Médula Ósea para rotar durante dos semanas por un simpático Servicio de Anatomía Patológica.

¿Qué es eso de la Anatomía Patológica? ¡Debe ser algo sumamente aburrido! ¿Por qué has decidido rotar por allí, en vez de meterte en un quirófano para abrir cráneos y operar a corazón abierto? ¡Qué leucocito más raro eres!

¡Espera, espera, leucoblasto! ¡Estoy seguro de que puedo hacerte ver esta especialidad como algo bonito, agradable y divertido!

La Anatomía Patológica es una especialidad médica que normalmente se encasilla dentro de las denominadas “especialidades de laboratorio”. Al médico especialista en Anatomía Patológica se le suele llamar patólogo ( 😀 ) o anatomopatólogo (esta parece un poco más complicada de pronunciar, ¿verdad?).

Pero, ¿qué es lo que hace un patólogo, y en qué consiste exactamente la especialidad?

La Anatomía Patológica es una especialidad de diagnóstico. Diagnóstico por imagen, fundamentalmente.  La especialidad se encarga de caracterizar e identificar todas las enfermedades, procesos, lesiones desde el punto de vista morfológico. Y lo hace a través del estudio de los órganos, tejidos y células del organismo.

Dicho así, queda muy bonito. Lo traduzco, por si acaso:

El patólogo es el que recibe todas las muestras de tejidos (biopsias), células (citologías), órganos (piezas quirúrgicas), y personas completas (autopsias clínicas) que se toman en el Hospital y Centros de Salud. Su función es procesarlas, estudiarlas macroscópicamente (“a ojo”) y microscópicamente (con el miscroscopio), caracterizarlas (empleando en ocasiones algunas técnicas de biología molecular, como la inmunohistoquímica ) y llegar a un diagnóstico claro y definitivo (o, al menos, lo más definitivo posible).

Cuando a una mujer le detectan un nódulo en la mama y toman una muestra del mismo, es el Servicio de Anatomía Patológica el que lo estudia para decir si es o no un tumor, si es benigno o maligno, de qué tipo de tumor/cáncer se trata, si hace falta aumentar el área de resección; y también realiza algunas técnicas especiales que servirán para saber si es mejor realizar un tratamiento quimioterápico/hormonal u otro.

Algo muy guay de la Anatomía Patológica es que ves la enfermedad, tal y como es, de primera mano.

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¡Vaya, conque esto es lo que le ocurre realmente al riñón en una glomerulonefritis postinfecciosa!

Tienes delante el trozo de órgano que está enfermo. Te asomas al microscopio y ves cómo son las células que lo componen, y lo que la enfermedad ha hecho de ellas. Observas cómo la estructura normal del órgano está alterada: las células no se ordenan o tiñen como en un órgano o tejido normal, encuentras células donde no deberían estar, no están todos los tipos de células que esperarías ver, las células no se están diferenciando o dividiendo correctamente, e incluso hay células extrañas o mutantes que te llaman la atención. Ves nucléolos, citoplasmas, membranas, colores y formas alteradas (¡eh, aquella célula debería ser más pequeña y teñirse completamente!).

Exploras la inflamación, la congestión vascular, observas cómo las células cancerosas invaden los tejidos adyacentes y cómo se introducen en los vasos sanguíneos. Te sorprendes al ver cómo lo que debería ser un pulmón normal lleno de sanos alvéolos se ha convertido en una malla rígida y fibrosa que no permite el intercambio gaseoso. Si tienes paciencia y eres observador, incluso podrás identificar alguna pequeña bacteria u hongo pululando por ahí.

Con la microscopía óptica normal, que emplea la tinción de hematoxilina-eosina, no siempre podemos asegurar el diagnóstico que sospechamos. Hay muchas enfermedades que se ven de forma muy parecida cuando las juzgas a la luz de un microscopio. No es raro dudar entre cosas como la benignidad o malignidad de un tumor, el grado de diferenciación de las células, si las células que estás viendo en el ganglio linfático son tumorales (y, por lo tanto, se trata de micrometástasis) o simplemente restos de alguna reacción inflamatoria o degenerativa del tejido… El patólogo necesita prestar mucha atención a los pequeños detalles, ya que en la inmensa mayoría de las ocasiones el diagnóstico, estadio o descripción que realice tendrá repercusión clínica (esto es, de su veredicto dependerá que se trate o no al paciente, qué tratamiento se le prescriba, el grado de agresividad de la cirugía a realizar…).

Para ayudar al patólogo en tan ardua tarea, existen una serie de técnicas complementarias. Del mismo modo que un médico de familia decide realizar un análisis de sangre, una radiografía de tórax o un electrocardiograma para conocer más y mejor la enfermedad que aqueja a una persona, el patólogo puede pedir que se realicen técnicas especiales de tinción, inmunohistoquímica, hibridación in situ, detección de mutaciones genéticas concretas… sobre la muestra de tejido, para conocer más a fondo la enfermedad o lesión que va a intentar diagnosticar.

inmunohistoquimica HEr2 en Cancer de mama

¡El color marrón nos está marcando a la proteína de membrana Her-2! ¡Parece ser que este adenocarcinoma de mama sí que la expresa!

Empleando técnicas avanzadas, como la inmunohistoquímica o la hibridación in situ, puedes adentrarte más profundamente en las entrañas de la enfermedad y conocer qué proteínas, receptores, mutaciones genéticas… poseen las células que componen o formar parte de esa lesión. Esto te abre un gran abanico de posibilidades, y al fin podrás diferenciar si lo que tienes ante tus ojos es un inofensivo y juguetón nevo (o nevus, el bien conocido lunar) o un salvaje y beligerante melanoma (lo cual, en principio, no suena nada bien).

¡Bien, creo que por fin he comprendido lo que es la Anatomía Patológica! ¡Por favor, sigue contando!

¡Ajá, continuamos, entonces 🙂 ! El primer paso en todo caso de Anatomía Patológica es informarse sobre aquello sobre lo que se solicita nuestra opinión y diagnóstico. Cuando te llega la pieza quirúrgica o biopsia correspondiente, esta viene acompañada de un documento en el que se especifica qué es exactamente lo que te han enviado (por ejemplo, ovario izquierdo, punción-aspiración de nódulo tirodeobiopsia de próstata, resección de colon transverso o lóbulo pulmonar superior derecho), a quién pertenece, qué antecedentes o síntomas y signos de interés tiene la persona de la que formaba parte y qué enfermedad es la que se sospecha.

Tras fijarla en formol, viene lo que se denomina el tallado de la pieza. El tallado es todo el trabajo macroscópico que se realiza sobre la muestra que has recibido. Lo primero que hay que hacer es describir el aspecto externo. Después, en el caso de recibir algo muy grande (como un pulmón entero, varias asas intestinales o un hígado completo), el trabajo consiste en cortar, buscar y seleccionar todo aquello que nos llame la atención o resulte sospechoso de enfermedad o lesión, para posteriormente estudiarlo a través del microscopio. Sin embargo, cuando recibes una muestra pequeña (un simple ganglio linfático, una pequeña biopsia de apenas un par de centímetros), sí que podrás abarcar toda la pieza para verla al microscopio. Cada órgano tiene un protocolo concreto que hay que seguir durante el tallado: unas normas, una forma especial de abrirlo, estudiarlo y seleccionar las muestras que se observarán en la microscopía.

riñón tumoral.jpg

¡Nos acaba de llegar este riñón con cáncer y tenemos que tallarlo! ¡Vamos a trabajar mucho con él!

Por ejemplo, si recibes un colon procedente de una cirugía de cáncer de colon, es importante recoger una zona del tumor para poder estudiarlo posteriormente. También debes prestar especial atención a todos los ganglios linfáticos que puedas encontrar, ya que es importante saber si existen metástasis o no en los ganglios linfáticos. Además, tendrás que fijarte muy bien en los márgenes quirúrgicos, para saber si hay suficiente distancia entre la última célula cancerosa y el tejido que se ha quedado en el interior del enfermo (o sea, si se ha rebañado bien o si hay que ampliar la cirugía para estar seguros de que se ha sacado todo el tumor). De todas estas cosas dependerá el que nos encontremos en un estadio más o menos avanzado de la enfermedad y, por lo tanto, la naturaleza del tratamiento posterior (¿hace falta quimioterapia y/o radioterapia? ¿hay que volver a operar para ampliar los márgenes de resección?).

Todos los trocitos que hayamos considerado de interés son introducidos en una especie de cajitas, que se llaman casettes. Los casettes son enviados al Laboratorio de Anatomía Patológica, donde el personal técnico de laboratorio lo fijará en parafina, cortará en finas láminas, teñirá con tinciones concretas (normalmente, la tinción estándar es la hematoxilina-eosina) y montará en un portaobjetos. La mayor parte de este trabajo está automatizado. El patólogo no suele realizar trabajo de laboratorio más allá del tallado de la pieza. Es por ello por lo que algunas personas consideran que la Anatomía Patológica no es una especialidad de laboratorio, sino una especialidad con laboratorio.

Tras todo este proceso, el patólogo recibe una bonita laminilla (normalmente son varias, una por cada área de tejido que seleccionamos e introdujimos en un casette), que es una fina parte del órgano que antes tuvo en sus manos, colocada en un portaobjetos y lista para ser observada al microscopio.

¡Oh, qué simpáticas celulitas, todas color rosa y morado, al asomarse por el binocular!

infarto

¡Esto es un infarto de miocardio visto al microscopio!

lipomatosis ganglio

¡Parece que este ganglio linfático está envejecido, se ve que tiene bastante grasa!

leiomiosarcoma

¡Tendremos que estudiar bien este leiomiosarcoma para asegurarnos de que la resección es completa!

Con la información que hemos obtenido de la historia clínica, la descripción macroscópica y la visualización microscópica, ¡ya podríamos aventurarnos a dar un diagnóstico!

No es nada fácil llegar a un diagnóstico concreto. ¡Hay que llegar a un nivel de detalle tan profundo, a veces con muchísima precisión…! El simple hecho de considerar cancerosa o no una célula que encontramos suelta en la adventicia del órgano, y que resulta ser un poco distinta a las demás, cambia completamente el estadio de un cáncer. ¡Es por estas cosas por lo que los patólogos pasan mucho tiempo consultando sus enormes libros, pasando una página tras otra, hasta asegurarse de que el caso que tienen enfrente corresponde, efectivamente y sin un ápice de duda, a la enfermedad que van a diagnosticar!

Además, como ya he comentado antes, en una mayoría de casos (¡especialmente cuando hablamos de cánceres!) es necesario completar el diagnóstico con datos que obtendremos de las pruebas complementarias. ¡Son de gran ayuda para asegurar un diagnóstico correcto, y para aportar información de gran importancia en el manejo posterior del enfermo!

Finalmente, no nos conformamos con saber que, por ejemplo, el cáncer de mama ante el que nos encontramos es un adenocarcinoma ductal infiltrante bien diferenciado. Si descubrimos que las células del cáncer expresan receptores hormonales de estrógenos y progesterona, ¡podremos aplicar un tratamiento basado en hormonoterapia (con moduladores selectivos de los receptores de estrógeno, como el tamoxifeno; o inhibidores de la aromatasa, como el anastrozol)!

TBC pulmonar.png

¡Esto es lo que verías en una muestra de un pulmón afecto de tuberculosis!

He intentado hacer una visión general de lo que es el trabajo normal de un patólogo, según lo que he visto durante las prácticas que he podido hacer en el Servicio de Anatomía Patológica de mi hospital. Esto es un muy corto resumen de todo lo que engloba la especialidad, que también se encarga de las citologías y autopsias clínicas, participa en los comités de tumores, emplea técnicas avanzadas de biología molecular, y  está en constante evolución.

La Anatomía Patológica es una especialidad bastante dinámica, que estudia y diagnostica la enfermedad que adolece a una persona. El patólogo, en la mayoría de los casos, no le ve la cara a aquel al que está diagnosticando. Pero siempre ha de tener en cuenta que al otro lado de la lámina de tejido que está observando hay una persona enferma. Y es necesario conocer y caracterizar lo mejor posible la enfermedad que padece para poder realizar un tratamiento correcto. ¡Es mucho lo que está en juego!

Como buen leucocito, he disfrutado mucho con estas prácticas. Considero que la Anatomía Patológica constituye una buena integración de las ciencias básicas que estudiamos a principios la carrera (histología, biología celular, inmunología, embriología…) con las diferentes patologías que estudiamos en las asignaturas más clínicas. ¡Yo la veo una especialidad muy completa! Realmente, es muy transversal, ya que desde el microscopio ves las enfermedades de todos los sistemas y aparatos (aparato digestivo, cardiovascular, neumología, ginecología, oncología, hematología, psiquiatría, neurología, nefrología, otorrinolaringología, dermatología, urología, demás cirugías…). Como dicen por ahí, ¡es una Medicina Interna a través del microscopio!

¡Os animo a todos, leucoblastos, a pasar unos días en un Servicio de Anatomía Patológica, y que comprobéis por vosotros mismos lo mucho que se puede disfrutar allí! 🙂

¡Nos leemos en el próximo fagosoma de información!

 

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12 comentarios sobre “Rotación por… ¡Anatomía Patológica!

  1. ¡Hola Leucocito! Me parece super interesante tu contenido en esta entrada. Es verdad que es una especialidad poco atractiva pero que tiene una importancia de peso en el diagnóstico de enfermedades.
    Por cierto, me llamo Adrián y empiezo medicina este año. Me he creado un blog para ir relatando mi día a día; aquí te lo dejo por si quieres pasarte. https://cronicasestudiantedemedicina.blogspot.com.es/

    ¡Nos leemos! ¡Mucha suerte este curso! 🙂

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    1. ¡Hola Adrián!
      Me alegra que la entrada te haya parecido interesante.
      Yo quería rotar por alguna especialidad que no conociera muy bien, elegí AP, y la verdad es que el resultado fue más que satisfactorio 🙂

      ¡Mucha suerte con ese primer curso de Medicina! Estoy seguro de que te gustará mucho. Los primeros cursos estudiarás mucha Anatomía, Fisiología, Biología… las asignaturas”básicas”. ¡Cuando te des cuenta, habrás llegado a tercero y empezarás a estudiar todas las enfermedades existentes y por existir!

      Así que coge buena base estos primeros años y recuerda que la carrera es “de fondo”, no de velocidad.

      ¡Estaré al tanto de tu blog! 🙂
      ¡Nos leemos!

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  2. Hola!
    Bueno, yo no he tenido la oportunidad de pasar por AP, pero tiene que estar muy bien poder verlo un par de días xD (yo no le dedicaría dos semanas).
    Aunque es una especialidad a la que no me dedicaría (me gusta el contacto con el paciente y la histología y yo….digamos que tuvimos un mal comienzo xD), tengo un enorme respeto por estos profesionales.
    Me parece que es el médico que más sabe, como decía Marrow hace unos años. El que mayor conocimiento tiene sobre la medicina, y su papel es vital, como bien has explicado, en el día a día de la práctica clínica. Todo depende de lo que diga el patólogo.
    Mucho ánimo con el último año y nos vamos leyendo 😉

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    1. ¡Hola, mi querido Fonendo! 😀

      La verdad es que, cuando me dí cuenta de lo rápido que había pasado la carrera y que ya empezaba Sexto, me percaté de todas las especialidades que existían en el hospital y que yo aún no había pisado. ¡Así que decidí que tenía que rotar por alguna de estas especialidades “desconocidas”! ¿Y si me estaba perdiendo la especialidad de mi vida? :O

      En mi facultad hay algunas especialidades (Anestesia, Anatomía Patológica, Maxilofacial, Plástica, Preventiva, Análisis Clínicos…) por las que no rotamos durante la carrera (a no ser que expresamente las busques tú, un poco “por tu cuenta”). Siempre me gustaron las asignaturas tipo Histología, Biología Celular, Fisiología… (creo que soy de los pocos frikis que disfrutó la parte de Laboratorio cuando roté por Hemato en su tiempo xD) así que pensé que la Anatomía Patológica podía ser bonita. ¡Y acerté! 🙂 Desde dentro es súper variada y bonita.

      Es verdad que no ves enfermos, pero lo mismo pasa con Radiología y alguna otra, jaja. Supongo que para el que no considere ver enfermos imprescindible en su vida, no supondrá una gran desventaja. Durante la rotación incluso llegué a verlo como algo bueno a veces… Eres más “independiente” (te puedes organizar el trabajo como quieras, no tienes una lista de pacientes esperando en la puerta de la consulta) y cuando tienes que hacer un diagnóstico “terrible” al menos evitas un poco esa parte de “tengo que decirle a este enfermo o su familia que el pronóstico es horrible”… (aunque, yo al menos, cada vez que veía un cáncer súper agresivo pensaba en el pobre enfermo al que pertenecería…).

      La verdad es que, en cuanto a patologías, es de las especialidades más completas. Una vez oí decir que AP era como “una Medicina Interna a través del microscopio”. Supongo que algo de razón tiene, si le quitas a la Interna toda la parte del tratamiento del manejo farmacológico, ¡jaja!
      Es verdad que igual, como no prescribes, puede que los patólogos vayan olvidando un poco la farmacología…

      Tengo pensado hacer otra crónica de otra rotación que he hecho recientemente, por la UCI. Es completamente diferente a la Anatomía Patológica. ¡Este verano he rotado un poco por “las dos caras de la moneda”!

      Muchas gracias por tu comentario.
      ¡Mucho ánimo con el curso!
      Nos seguimos leyendo 😉

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  3. Me ha parecido súperinteresante esta entrada. Me la he leído un par de veces para enterarme bien y la verdad me ha servido ante todo para darme cuenta de que las prácticas que estoy haciendo en biología sirven de algo! (aunque ahora mismo son un poco tostón). Pero por ejemplo, hemos estado utilizando la tinción de hematoxilina-eosina estos días y leer en la entrada que es tan útil me ha animado bastante la visión de las prácticas.

    Voy a seguir leyendo! 🙂

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    1. ¡Qué bien! ¡Me alegro de que la entrada te haya gustado, y te haya motivado en tu estudio de las asignaturas básicas! 🙂
      A mí es una especialidad que me pareció muy bonita, por ser una especie de nexo entre los primeros y los últimos años de carrera, y con repercusión clínica real 😀

      La biología celular que estás estudiando ahora te será útil para luego comprender mejor cosas como la Inmunología, la Histología y la Anatomía Patológica, que darás según avances en la carrera. En algunas especialidades como Oncología, Hematología… rescarás algunos conceptos sobre el ciclo celular, fármacos contra enzimas y receptores de membrana…

      ¡Mucho ánimo y gracias por tu comentario! 🙂

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  4. Una entrada muy completa! Enhorabuena!
    Yo he tenido la suerte de estar 3 días en anatomía patológica, en un rotatorio multiple por varios servicios que se hace en mi facultad. La verdad es que tenía buenas expectativas respecto a esos tres días pues la gente que había pasado ya por el servicio había disfrutado y aprovechado un montón su tiempo. Sin embargo la asignatura en si, así como la especialidad misma, no me atraen demasiado.
    Pero lo cierto es que los días que estuvimos allí descubrí que el patólogo se encarga de muchas más cosas de las que me jamás había imaginado. Incluso tuvimos la oportunidad de acceder a una autopsia, cosa que en mi fuero interno estaba reservada para los médicos forenses, pero que como tu muy bien explicas aquí tambien hacen los de “anatopato”.
    En fin, estoy disfrutando con la lectura de tu blog, enhorabuena por el mismo; solo puedo enviarte mis más sinceros ánimos para que sigas con el ;).

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    1. ¡Hola Javier! ¡Qué bien que te guste la entrada! 🙂
      Es verdad que normalmente lo que se da en la asignatura de Anatomía Patológica de la carrera muchas veces no refleja del todo bien lo que es la especialidad de Anatomía Patológica en realidad (al menos así es en mi facultad). ¡Yo también descubrí que los patólogos hacían más cosas de las que yo a priori podía imaginar!
      Muchas gracias por tus palabras sobre el blog 🙂 Yo también estaré pendiente del tuyo 😛
      ¡Un saludo!

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