Epilepsia y crisis epilépticas, ¡parecidas pero no iguales!

¡Hola, leucoblastos! ¿Cómo va todo? 🙂

El otro día, mientras navegaba alegremente por la arteria cerebral media, me encontré una neurona chisporroteante. Ni corta ni perezosa, la pequeña neurona empezó a acumular energía hasta que, repleta, desbordó. La electricidad alcanzó a un grupo de neuronas adyacentes, despertándolas, que no dudaron en transmitir la señal eléctrica que estaban recibiendo. Cuando me quise dar cuenta, ¡la energía se había desparramado por todo el lóbulo temporal y parte del lóbulo frontal, estableciendo un circuito de retroalimentación positiva que parecía que no tener fin!

Tras protegerme debidamente con un pequeño pararrayos celular improvisado 😛 regresé por el seno venoso longitudinal superior de la duramadre, sin poder dejar de pensar en el bello espectáculo eléctrico que acababa de presenciar. ¡Estaba claro, aquel fenómeno correspondía a una crisis epiléptica!

A veces, un grupo de neuronas de la corteza cerebral realiza una descarga anormal de forma paroxística y brusca. Esto, joven leucoblasto, es lo que denominamos una CRISIS EPILÉPTICA. En función de en qué parte de la corteza cerebral se produzca esta descarga, este chispazo o cortocircuito, podrán aparecer diferentes manifestaciones clínicas. Algunas crisis epilépticas causan movimientos rápidos y violentos de todo o una parte del cuerpo. Otras pueden cursar con alteraciones sensitivas, pérdida de conciencia y/o generalizarse a todo el cerebro. En general, las crisis epilépticas (que también reciben el nombre de crisis comiciales) suelen ser bruscas y breves. Y pueden aparecer a cualquier edad de la vida.

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¡La actividad eléctrica neuronal anormal puede registrarse en un electroencefalograma, a través de unos electrodos, durante la crisis!

Las crisis epilépticas tienen múltiples y diversas causas: la fiebre, el alcohol, un accidente cerebrovascular, el abuso de ciertas sustancias y diferentes lesiones del sistema nervioso central. Por ejemplo, las crisis desencadenadas por la fiebre son muy frecuentes en los niños, y las llamamos crisis febrilesLa epilepsia es sólo una más en la lista de todas las situaciones que originan una crisis epiléptica. ¡No todo el que tiene una crisis epiléptica tiene epilepsia!


¡Presta atención ahora, leucoblasto! ¡Porque es MUY importante no confundir el concepto de EPILEPSIA con el de CRISIS EPILÉPTICA!


Hablamos de EPILEPSIA para referirnos a una enfermedad neurológica concreta en la cual existe una predisposición individual para que se produzcan crisis epilépticas. Estas crisis epilépticas recurren, se repiten en el tiempo, debido a que la persona es más sensible a los estímulos (¡tanto externos como internos!) que las propician.

Las crisis epilépticas son la manifestación clínica de una descarga anormal, brusca y paroxística de un grupo neuronal.

La epilepsia es una enfermedad neurológica en la cual se produce, de forma reiterada, una actividad eléctrica anormal espontánea en la corteza cerebral que se manifiesta en forma de crisis epilépticas.

El resumen final, querido leucoblasto, es que todas las epilepsias provocan crisis epilépticas, pero no todas las crisis epilépticas se deben a epilepsia 😀

Bueno, voy a seguir circulando por el torrente sanguíneo, a ver qué otras maravillas fisiopatológicas encuentro. Espero que esta pequeña entrada te haya resultado interesante (¡o al menos, chispeante!) 😛 Si te apetece comentar algo sobre el tema, ¡no seas tímid@ y plásmalo en tu comentario!

¡Nos seguimos leyendo! 🙂

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