¡Soluciones para la rigidez y espasticidad en Neurología!

¡Feliz invierno, leucoblastos! 🙂

Durante mi rotación por Neurología, he podido comprobar de primera mano que son muchas las enfermedades neurológicas que originan calambres, espasmos, contracturas, espasticidad y rigidez muscular. Son síntomas muy incómodos y que limitan de una forma importante la calidad de vida de aquellos que los padecen.

La clínica de rigidez y/o espasticidad, que muchas veces condiciona una importante pérdida de movilidad, es típica de enfermedades como la esclerosis múltiple (EM), la esclerosis lateral amiotrófica (ELA), accidentes cerebro-vasculares y otros muchos trastornos cerebrales y medulares.

Para fomentar la relajación muscular y facilitar los movimientos, podemos emplear varios fármacos de nuestro arsenal terapéutico. Yo os voy a explicar un sencillo algoritmo de tratamiento, que es el que he seguido con mi tutor durante la rotación por el Servicio de Neurología. Es importante tener claro que estos tratamientos NO son curativos de la enfermedad neurológica de base, sino que se usan para aliviar los síntomas musculares que la misma produce.

005 - El Mago de Oz - El hombre de hojalata0000

El hombre de hojalata es un buen ejemplo de rigidez y limitación de movilidad.

Nos organizamos como si de una escalera de 3 peldaños se tratase. Empezaremos con el fármaco del primer nivel de la escalera y, en caso de que no se consiguiera el control de los síntomas, pasaríamos a los fármacos del siguiente nivel. Así es como va la cosa 🙂

1) Primera Línea de Tratamiento: TIZANIDINA

La tizanidina tiene acción agonista sobre los receptores α-2-adrenérgicos presinápticos del sistema nervioso central. Es decir, que se une a ellos y los activa. Pero estos receptores sobre los que actúa la tizanidina provocan que la neurona se inhiba. Es como una señal que le dice “¡tranquilízate y trabaja un poco menos!“.

Así, el fármaco interfiere en la actividad de algunas neuronas de la médula espinal (las cariñosamente denominadas interneuronas), haciendo que disminuya la liberación de neurotransmisores excitatorios. Esto desemboca en la inhibición de la unión neuro-muscular y, por lo tanto, también la contracción muscular (¡recordemos que nuestro enfermo la tiene exaltada!).

2) Segunda Línea de Tratamiento: TIZANIDINA + BACLOFENO

Si la monoterapia con tizanidina no funciona, o aún persiste cierto grado de sintomatología, el siguiente paso consiste en añadir un segundo fármaco: el baclofeno.

El baclofeno es un agonista de los receptores de GABA del sistema nervioso central. El GABA (también conocido con el imponente y aristocrático nombre de ácido γ-amino-butírico) es un neurotransmisor que, al igual que ocurría con nuestra ya explicada tizanidina, inhibe la actividad de las neuronas sobre las que actúa. El baclofeno simula la acción del GABA a nivel de la médula espinal y frenando la activación de las neuronas encargadas de la contracción muscular 🙂

3) Tercera Línea de Tratamiento: NABIXIMOL

Este novedoso preparado farmacéutico contiene tetrahidrocannabinol (THC) y cannabidiol (CBD). ¡Sí, efectivamente, es un derivado de la planta Cannabis sativa… por lo que ya podéis imaginar lo controladísimo y bien regulado que está el empleo y acceso al mismo!

Estas sustancias actúan sobre el sistema endocannabinoide, como agonistas de los receptores cannabinoides CB1 y CB2. CB1 y CB2 son receptores que podemos encontrar en varias terminaciones neuronales, a nivel presináptico, e intervienen en la regulación de la transmisión del impulso nervioso. Tanto el tetrahidrocannabinol como el cannabidiol se unen a estos receptores e imitan la acción de los cannabinoides endógenos (es decir, los que el propio cuerpo produce). Así se consigue inhibir la liberación de varios neurotransmisores excitatorios y reducir la rigidez y espasticidad muscular.

Neuromuscular

En definitiva, todos los tratamientos intentan reducir la actividad de las motoneuronas sobre los músculos, que están “demasiado contraídos”.
¡Y esto ha sido todo por hoy, leucoblasto! ¿Te ha resultado interesante la entrada? ¡Espero que sí 😀 y que a partir de ahora sepas cómo enfrentarte a estos síntomas neuro-musculares tan frecuentes en Medicina!

¡Abrigaos mucho y cuidado con los Rinovirus! 🙂

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