Rotación por… ¡Ginecología y Obstetricia!

¿Qué tal, leucoblastos? 🙂

Ha pasado ya algún que otro ciclo lunar desde que terminé mi aventura/rotación por el Servicio de Ginecología y Obstetricia. Con él, empezó lo que ya se ha consolidado como mi etapa de estudiante de sexto curso de Medicina. ¡Qué rápido se dice… casi tanto como llega! 😉

En mi facultad, creo que esta rotación nos resulta un poco desconcertante a los estudiantes. No es por la materia en sí, sino por la organización que tiene. Vas pasando por todas las secciones, consultas, plantas, quirófanos, etc. que existen en el Servicio. Así que cada día es tu primer día en el sitio al que vas. Debes ser ágil y adaptarte rápidamente si no quieres que no te explote el cerebro (aunque en realidad a los días acabas cogiéndole el truquillo al Servicio, cómo funciona, y casi todo sigue el mismo patrón general). Mirándolo desde el lado positivo, ¡durante el rotatorio tienes la oportunidad de ver todo lo que la Ginecología y Obstetricia te ofrece! 😀 ¡No existe la rutina, por lo que no puedes aburrirte de ella, jaja!

He de admitir que empecé estas prácticas sin una buena base teórica. Pero, durante el transcurso de las mismas, he aprendido bastante. He intentado asegurarme esa base consistente en “todo aquello que un médico general debe saber sobre Ginecología y Obstetricia”, centrándome sobre todo en saber realizar una anamnesis dirigida, una correcta exploración física, nociones básicas de ecografía ginecológica/del embarazo, y manejar las patologías y urgencias más frecuentes e importantes.

Al iniciar el rotatorio, comencé una pequeña libreta. Decidí que sería mi Cuaderno de Ginecología y Obstetricia. En él iba apuntando absolutamente TODO lo que hacía y veía. Cada paciente, cada algoritmo, esquema o dibujo que me sirviera (o no) para aprender, comprender o simplemente mantenerme alerta a lo que estaba viendo. También está lleno de papeles, documentos, dibujos y misceláneas que en su momento vi interesante conservar y pegar en sus páginas. Creo que hacer este cuaderno, a lo loco y sobre la marcha según iba aprendiendo y encontrándome distintas cosas, ha sido todo un acierto. Y así lo pienso, por una serie de razones:

1) Porque ahora tengo un bonito cuaderno de recuerdo, testigo de mi paso por el Servicio. Es como una especie de diario.

2) Porque el escribir todo lo que ocurría a mi alrededor me ha ayudado a estar más atento. No sólo tenía que ver y oír, sino que también quería apuntarlo, por lo que tenía que procesar obligatoriamente toda esa información de alrededor que llegaba a mis sentidos.

3) Porque ahora puedo consultarlo y usarlo como soporte para escribir esta entrada, en modo diferido 🙂

4) Porque quizás, en algún momento, pueda resultarme útil. Lo que está en el cuaderno son cosas que considero importantes, que no entendía bien o que me explicaron durante la rotación (si bien es verdad que también contiene mucha información desestructurada y poco útil). Algunas tienen un gran componente práctico, explicadas por médicos que llevan años realizándolas, por lo que puede que no encuentre en otro sitio (o al menos no de una forma tan simple) los “trucos” que convierten una exploración, prueba complementaria o maniobra imposible de realizar o interpretar en fácil y divertida.

embarazada

Una embarazada feliz “porque sí”. He visto varias mujeres así durante el rotatorio 🙂

En general, la Obstetricia me ha gustado más que la Ginecología. Me ha dado la sensación de que es una parte de la especialidad muy agradecida: todo suele ir bien en la gran mayoría de los casos (¡al fin y al cabo, el embarazo es un proceso fisiológico!), y se respira un ambiente muy agradable. Es como si la embarazada emitiese un aura de felicidad y placidez que hace que el mundo sea un lugar mejor repleto de armonía, paz y tranquilidad 😀 ¿Será que nuestro sistema límbico la percibe así? ¿Estará la embarazada emitiendo feromonas? ¡Quién sabe, 😛 !

A continuación, paso a detallar todos los lugares por los que, como leucocito circulante, visité durante mi estancia en el Servicio de Ginecología y Obstetricia.

  • Urgencias Ginecológico-Obstétricas. En efecto: mi primer día y me meten en Urgencias. ¡Qué miedo! En realidad creo que fue todo un acierto. Estuve con un residente muy simpático, que me explicaba todo. Atendimos a mujeres que acudían por metrorragia, infección vaginal, cistitis, dolor abdominal (tanto en pacientes que estaban embarazadas como en otras que no). Fue mi primera toma de contacto, y más o menos aprendí a realizar una anamnesis dirigida (¡bastante útil para las Urgencias!), la exploración física de los genitales externos (es decir, el tacto bimanual), cómo usar el espéculo, y a interpretar la ecografía transvaginal (bueno, sólo lo básico: a identificar cada estructura y percibir si existía algo anormal).
  • Paritorio y Quirófano de Obstetricia. La primera parte de la mañana la pasé en el paritorio. No había mucho movimiento aquel día, pero aún así pude ver una dilatación cervical con balón en un parto programado (por CIR del feto, esto es, crecimiento intrauterino retardado). Una de las cosas que aprendí es que el paritorio, según el día, puede ser muy tranquilo o extremadamente concurrido. ¡No puedes elegir cuándo una mujer se pone de parto, ni si este evoluciona rápida o lentamente..! Pero aproveché y empecé a familiarizarme con la forma de evaluar y monitorizar la progresión del parto, atendiendo a variables como la intensidad y frecuencia de las contracciones uterinas, la frecuencia cardíaca fetal, el estado de maduración del cuello del útero… Al final de la mañana, bajé al quirófano de obstetricia, donde tuve la suerte de presenciar una cesárea programada.
  • Planta de Obstetricia (Patología del Embarazo). Cuando fui, realmente no sabía muy bien qué esperar de esta planta. No me quedaba muy claro qué podía encontrar en un lugar con ese nombre. Pero me sorprendió y me sentí muy cómodo gracias a que la residente con la que estuve era apañada, me hacía caso y me explicaba. Atendimos a diferentes mujeres embarazadas que habían sido ingresadas por razones como cólico nefrítico, ser sometidas a inducción del parto (por casos de rotura prematura de membranas, de hipertensión durante la gestación, tratarse de embarazos en vías de prolongación…) y alguna que otra patología más. También estaba ingresada una mujer por un aborto espontáneo, a la que dimos el alta tras la expulsión completa y asegurarnos de que no existía riesgo de isoinmunización (¡al ser la mujer Rh+!). Cuando terminamos de pasar la planta, me pasé por el paritorio (¡que ese día estaba repleto!) y presencié un bonito parto vaginal sin complicaciones.
  • Consulta de Ginecología Orgánica. Este día vi una gran variedad de mujeres que acudían a la consulta por diferentes patologías: revisiones tras haber pasado por quirófano (operaciones tipo salpingoovoforectomías bilaterales), teratomas de ovario en los que había que evaluar si había crecido o no (por ecografía y también por Resonancia Nuclear Magnética, RNM), algún cistocele que podría estar provocando incontinencia urinaria, valoraciones ginecológicas como parte del estudio previo a un trasplante renal o pulmonar, varios miomas uterinos en los que también había que estudiar su crecimiento a medio-largo plazo, pacientes con dolores inespecíficos abdominales en las que ya se había descartado patología digestiva… Como veis, un poco de todo. ¡Para que nadie diga que la Ginecología es aburrida y monotemática! Esta consulta estuvo bien, porque pude seguir soltándome un poco más en el arte de la anamnesis dirigida, exploración física ginecológica, uso del espéculo vaginal y la interpretación de imágenes ecográficas.
  • Planta de Puerperio. El día que estuve, pasamos planta de un modo rápido y relativamente fácil y agradable. En este bonito lugar, lo que se hace es atender a las mujeres que recientemente han dado a luz. Había que prestar especial atención a las mujeres con Rh sanguíneo negativo, ya que en algunos casos (¡depende del grupo sanguíneo del pequeño!) es necesario administrar la famosa inmunoglobulina anti-D para evitar la isoinmunización materna… que daría la cara en futuros embarazos. Además, hay que preguntar y estar alerta ante las posibles complicaciones del puerperio inmediato (por ejemplo, desgarros en la región de la epifisiotomía) y tardío (como son las mastitis, trombosis venosa y su inseparable compañero el tromboembolismo pulmonar, etc.). Una cosa que aprendí es a palpar el útero con la finalidad de detectar si existe o no la hipotonía uterina, una circunstancia que no es del todo rara tras el parto (¡especialmente en partos largos y agotadores!) y que puede ser el origen de que no ceda la hemorragia uterina.
  • Planta de Ginecología. Al contrario que con la planta de Obstetricia, la de Ginecología es una planta eminentemente relacionada con patología quirúrgica. Lo que pude encontrar fueron enfermas de cánceres ginecológicos, y pacientes perioperatorias (tanto antes como después de la cirugía ginecológica). Había que revisar los datos de la preanestesia, pedir pruebas cruzadas (por si fuera necesaria transfundir algún derivado hemático durante el procedimiento) y pautar el tratamiento anticoagulante (¡con Heparina de Bajo Peso Molecular, HBPM!), analgésico, profilaxis antibiótica.. que fuese necesario. También detectar si estaban surgiendo complicaciones en las mujeres que ya habían pasado por el quirófano y, en su caso, actuar sobre ellas.
  • Quirófano de Ginecología. Este día vi una cirugía. Pero una Cirugía con Mayúsculas: se trataba de una Histerectomía Total con Doble Anexectomía, incluyendo Biopsia Intraoperatoria. Como el resultado de la muestra resultó ser positivo, hubo que modificar la estrategia quirúrgica y continuar con su correspondiente Cirugía Radical, la cual implicaba realizar una Linfadenectomía Pélvica y Paraaórtica, Apendicectomía y la toma de Biopsias Peritoneales Paracólicas y Parafrénicas. Y es que la enferma padecía una tumoración ovárica bilateral, además de un cáncer de endometrio sincrónico. Nunca podré olvidar la visión de cómo se extrajo un ovario del tamaño de un balón de fútbol del abdomen de esa mujer. Es verdad que, antes de abrir, me di cuenta de que la barriga era muy prominente… ¡pero lo achaqué todo a la obesidad y a la ascitis! Tras la cirugía, el perímetro abdominal descendió muchísimo… Espero que se recuperara bien y la enfermedad no haya podido con ella.
  • Consulta de Reproducción. Me gustó mucho pasar por esta consulta. ¡Puedes leer AQUÍ la entrada específica que escribí sobre ella! La ginecóloga con la que estuve mi hizo mucho caso, creo aprendí bastante, y los casos de las parejas que pude ver iban bien encaminados hacia la consecución y finalización del embarazo. ¡En general, salí muy contento! 🙂
  • Consulta de Embarazo de Alto Riesgo. Una consulta más en la que todas las pacientes eran mujeres embarazadas 😀 Recibimos gestantes de diferentes semanas de evolución, que necesitaban de una mayor frecuencia en sus revisiones debido a que su embarazo había sido catalogado como de alto riesgo. Las razones eran variadas: por antecedentes de abortos anteriores, gestaciones múltiples (¡qué emocionante ver a más de un feto, ahí, en la ecografía…!), padecer alguna enfermedad del tipo Síndrome de Sjögren (¡con sus anticuerpos anti-Ro positivos y todo!), obesidad y diabetes pregestacional, cirrosis biliar primaria, bulimia, enfermedad inflamatoria intestinal, etc. En los casos de mujeres que acudían a la primera consulta, se les realizaba la historia completa, lo cual incluía controlar y valorar las diferentes medicaciones activas y decidir sobre la idoneidad de continuarlas o suspenderlas durante el embarazo.
  • Consulta de Ecografía Mixta. Otra consulta puramente obstétrica, consistente en realizar la ecografía de las 20 semanas de gestación (¡que más que una edad, es un período que abarca desde la semana 19 hasta la 22!). En función de los hallazgos, a veces era necesario ajustar la edad gestacional (¡no siempre iba en consonancia con las semanas lo que calculábamos a partir de la fecha de última regla, lo cual implicaba modificar algunas revisiones y la fecha probable de parto!). El modus operandi consistía en comprobar que el feto estaba vivo (¡latido cardíaco, allá vamos!), medirlo y hacer una revisión anatómica básica pero completa. Aprendí qué características ecográficas es importante tener en cuenta, y cuáles son las dimensiones, medidas, diámetros… a tomar en el feto de esa edad para estimar el peso, así como a detectar rasgos y signos anatómicos/morfológicos (el aumento del pliegue nucal, el estado del hueso de la nariz…) que funcionan como marcadores ecográficos de posible riesgo de enfermedad genética o malformación fetal.
  • Consulta de Ginecología en Centro Periférico. La verdad es que este día apenas aprendí nada, al menos sobre temas médicos. Me sentí como un ficus durante todo el día. Sí es verdad que acudieron muchas mujeres a la consulta para controles de quistes ováricos y miomas uterinos, por dismenorreas, baches amenorreicos y demás alteraciones del ciclo menstrual, para solicitar la extracción del DIU (¡Dispositivo Intra Uterino!), por revisiones ginecológicas (a pesar de estar asintomáticas) y en algunas otras como vigilancia por estar recibiendo tratamiento con Tamoxifeno o algún fármaco similar… Pero como el doctor con el que estuve no me hizo ningún caso, apenas conseguí aprovechar el día.
  • Paritorio y Quirófano de Obstetricia. Todo lo contrario al anterior. Este día realmente disfruté. Fue corto pero intenso. No había mucha acción en el paritorio, así que bajé decidido al quirófano de obstetricia, y pude participar en la realización de una cesárea programada. Me lavé, ¡ME LAVÉ! y me gusta pensar que incluso fui útil durante la operación, o que al menos no molesté demasiado. Básicamente mi función consistió en permanecer ahí de pie, metiendo y sacando mis manos del campo quirúrgico, retirando con el aspirador los múltiples fluidos que brotaban por todas partes (sangre, líquido amniótico y demás amigos) para facilitar la misión a los verdaderos expertos, mientras ellos cortaban tejidos, extraían al bebé del útero y suturaban los desgarros y la herida quirúrgica. Pero aún así estuvo genial: lavarte en quirófano y acceder al campo quirúrgico te hace sentir guay permite tener una mejor visión de cómo se va desarrollando la cirugía, comprender cómo y dónde se realizan las incisiones, suturas y asimilar qué referencias anatómicas son importantes. Una cosa que me llamó bastante la atención de la cesárea es que, para ser una operación, me resultó bastante rápida y, dentro de lo que es el mundo de la cirugía, no demasiado sucia ni caótica (no he tenido mucha experiencia quirúrgica aún, pero en comparación con la cirugía de colon, en la que todo estaba siempre lleno de asas intestinales allá donde miraras, esta me dio la impresión de ser más hermosa). Quizás porque el recién nacido era realmente bonito, una vez estuvo sequito y en brazos de su madre 🙂
  • Consulta de Tracto Genital Inferior. Una cosa que pude aprender en esta consulta, y que considero realmente importante, es cómo realizar correctamente una citología cérvico-vaginal para cribado de cáncer de cérvix. Durante mis prácticas por Anatomía Patológica pude visionar cientos y cientos de este tipo de citología, por lo que me hizo ilusión sentir que ya dominaba había vivido el proceso completo: desde que se toma la muestra hasta que se observa al microscopio. Ya de paso, el residente con el que estuve me hizo un excelente repaso de todas las patologías que es posible sospechar con la citología exfoliativa de cuello de útero y vagina (¡ya que el diagnóstico definitivo requiere de una biopsia sí o sí!). En esta consulta pude ver diferentes casos de mujeres con atrofia vaginal, liquen esclero-atrófico, vaginosis bacteriana, tricomoniasis (¡exacto, aquella enfermedad vaginal originada por el parásito unicelular Trichomonas vaginalis que no puede faltar en todo simulacro MIR que se precie…!), infecciones por virus del papiloma humano, neoplasias intraepiteliales de vagina, etc.
  • Consulta de Ginecología Orgánica (sesión de tarde). Misma temática que la consulta en la que ya había estado, pero esta vez con distinta doctora, horario y pacientes (¡que no patologías!). Pude ver enfermas que acudían por muchas, distintas y variadas causas. Entre ellas, cabe nombrar dispareunias, algunas revisiones ginecológicas como parte del estudio de anemia ferropénica o por estar recibiendo tratamiento con Tamoxifeno, retiradas de DIU Mirena, colocación o cambio de pesarios vaginales (¡que resulta que es una solución bastante práctica ante el prolapso uterino!), revisiones de miomas uterinos ya conocidos, dismenorreas e hipermenorreas, otras alteraciones del ciclo menstrual en relación a toma de anticonceptivos orales, cistoceles, más colocaciones de DIU, algún caso de amenorrea por síndrome de ovario poliquístico… ¡Un poco de todo, vaya!
  • Consulta de Histeroscopia. La histeroscopia es una prueba complementaria en la cual se introduce una cámara de vídeo diminuta en el útero para visualizarlo desde dentro, y que permite realizar algunos procedimientos endoscópicos (como la resección de pólipos endometriales, por ejemplo). Este día estuve recibiendo, junto al médico y un par de residentes que rotaban por la consulta, a las mujeres que habían sido citadas para hacerse esta prueba complementaria. Uno de nosotros ellos realizaba el procedimiento y los demás veíamos en la pantalla lo que estaba pasando en el interior de ese útero. Además de pólipos y úteros normales, también pude ver miomas transmurales, en los que el estudio se indicaba como parte de la valoración precedente a la cirugía. Ya había visto anteriormente otros tipos de endoscopias (digestivas, vesicales…), y la verdad es que todas me están pareciendo más o menos similares (¡cambiando el órgano al que accedes y la longitud de la sonda que utilizas, claro!). Yo nunca he hecho ninguna con mis manos, pero supongo que debe ser más estimulante que visionarlas por la pantalla 🙂
  • Consulta de Fisiopatología Fetal. Es en esta consulta donde se ven aquellos embarazos en los que, una vez el feto ha alcanzado la madurez pulmonar (¡semana 35 de gestación!), es necesario un control al menos semanal del mismo. Una de las cosas más importantes que aprendí fue valorar el bienestar fetal (ese concepto tan ampliamente usado y a veces tan difícil de concretar o definir). Para ello se emplean fundamentalmente el registro cardiotocográfico (basal y en estrés) y la ecografía (¡resulta que existen multitud de parámetros ecográficos y medidas corporales en el feto, a los que se debe prestar atención y que tienen que quedar registrados!). Además, también repasé cómo valorar el estado del cérvix uterino mediante la escala BISHOP. Aunque me encontraba un poco resfriado aquel día y tal vez estornudé demasiado, la consulta se me hizo bastante amena y entretenida.
  • Urgencias Ginecológico-Obstétricas y Paritorio (sesión de tarde). ¡Y terminé el rotatorio en el mismo sitio donde lo comencé, allá por el primer día de curso!. En esta ocasión, estuve en la consulta de Urgencias de Maternidad con una muy simpática residente de primer año (¡la cual resultó que me cayó muy bien, era la misma con la que había estado esa misma mañana en la Consulta de Fisiopatología Fetal!). Pude ver casos de mujeres que acudían ante sospecha de amenaza de aborto (por sangrado vaginal), embarazadas con contracciones uterinas en las que había que discernir si estaban o no de parto, alguna rotura de membranas en gestante a término, dolores abdominales agudos que mandaban desde las Urgencias Generales del Hospital para que descartáramos origen ginecológico (aunque puede que no tenga mucho que ver, ¡diagnosticamos una apendicitis y todo!)… y demás cosas que me resultaron relativamente interesantes. Considero que en este tipo de consulta de Urgencias es donde de verdad he aprendido la mayoría de aspectos relacionados con la Ginecología y Obstetricia que todo médico que se precie tiene que saber sí o sí. Me refiero a aquellos conocimientos y procedimientos importantes que no puedes permitirte ignorar, porque es posible que necesites algún día aunque no te hagas Ginecólogo. Al final de la tarde, ya casi de noche, subí al paritorio, donde asistí a un parto vaginal y en el cual pude prestar especial atención, entre otras cosas, a la epifisiotomía (¡con su posterior sutura, por supuesto!) y a la maniobra de Credé (¡para facilitar la expulsión de la placenta, es decir, el alumbramiento!).

Terminando ya la entrada, tengo que decir que mi opinión general sobre esta especialidad es que es muy variada y completa. Bueno, sí, es verdad que todos tus pacientes comparten una característica común: son mujeres. Pero ahí acaba la monotonía. Recibes enfermas de todas las edades: desde adolescentes hasta octogenarias. Cada rango de edad ofrece diferentes patologías y planteamientos diagnóstico-terapéuticos, lo cual hace a la especialidad dinámica, entretenida y amena.

Para empezar, el propio nombre lo indica: Ginecología y Obstetricia. Es como una especialidad doble. Si quieres puedes dedicarte sólo a una rama, o combinarlas (¡ya que realmente se complementan la una a la otra!). Al igual que algunas otras especialidades (como podrían ser Cardiología o Hematología), la Ginecología y Obstetricia es muy independiente del resto del Hospital. Casi todo lo que tu paciente necesita lo haces tú (u otro ginecológo). Pasas consulta y pasas planta. Operas si hace falta. Realizas ecografías e histeroscopias. Tienes el control del paritorio (¡si es que realmente hay alguien en el mundo que pueda controlarlo, jaja!). Y aunque todo está relacionado y comparten un mismo hilo conductor (diagnóstico, tratamiento, complicaciones… de una o varias patologías, las cuales también interaccionan entre sí), el día a día de alguien que se dedica a la consulta de ecografía del embarazo es muy diferente de alguien que esté en quirófano operando cánceres o en pasando planta.

Y tú, ¿qué opinas de esta especialidad? ¿has rotado alguna vez por ella? ¿La amas, la odias, te es indiferente? ¿Quizás se encuentra en los «puestos de honor» de tu lista de opciones para el MIR? ¡Anímate y cuéntalo en tu comentario!

¡Nos seguimos leyendo, mientras circulamos por estos lares extravasculares! 😉

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6 comentarios sobre “Rotación por… ¡Ginecología y Obstetricia!

  1. Sí que estuve un día en una consulta de mama por el área de gine del hospital y bingo! Vi a un hombre con ginecomastia y un historial familiar sospechoso de cáncer de mama. (Por contar algo curioso) Ánimo con el rotatorio!

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    1. ¡Guau! ¡Realmente que sí, es algo poco común! Yo una vez estaba viendo una biopsia de un cáncer de mama, y cuando miré el nombre del paciente en la etiqueta… ¡me di cuenta de que era un hombre! Me llamó mucho la atención.
      En la consulta de mama no he estado durante este rotatorio. La verdad es que no tengo muy claro si, en mi Hospital, ese área lo llevan los de Oncología, Cirugía General o Ginecología. Creo que es existe una especie de simbiosis y colaboran los tres.
      ¡Muchas gracias por tu comentario, Mae! 🙂

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  2. Madre mia, ¡¡¡que apasionante y que bien se nota que lo pasaste en esta rotación!!! Me ha hecho especial ilusión recordar todos esos términos que he visto en la primera parte de la asignatura de Gine/Obstetricia en la facul: CIR, Credé, Bishop… Y tantos otros. Por supuesto es maravilloso comprobar con experiencias como la tuya que todo lo que estudiamos tiene un aspecto real, que se puede tocar, que no esta solo escrito en los libros.

    Tras la lectura he acabado sorprendido por la cantidad de recovecos que tiene esta especialidad; muchas consultas diferentes, plantas, cirugías, urgencias… Jamás me lo hubiera imaginado. Visto punto por punto sorprende mucho más.

    En especial me quedo con la ginecóloga que te hizo disfrutar tanto de tus días en la consulta de reproducción. ¡Gente así es la que te saca sonrías en el día a día! Y es maravilloso cruzártelos alguna vez en la vida.

    Gracias por contarnos tu experiencia :). Solo me falto una cosa; unas fotos de como quedo ese genial diario :D.

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    1. ¡Hola, Javier!
      ¡Me alegro muchísimo de que te haya gustado tanto la entrada! Fue el primer rotatorio del curso, así que lo empecé bastante motivado e intenté ser proactivo. Es verdad lo que comentas: ¡yo no había pensado nunca que Ginecología y Obstetricia tuviera tantas cosas diferentes! ¡Parece que uno nunca sabe cómo es la realidad de una especialidad hasta que rota por ella durante un tiempo considerable…! 🙂
      Mi cuaderno/diario/bitácora de apuntes quedó bastante sobrecargado, la verdad, jaja. Tuve que ponerle una gomilla elástica para poder cerrarlo, de tantas papeles y documentos que había ido pegando y doblando y metiendo en su interior. Puede que, si intento leerlo ahora, no entienda mucho de lo que pone debido a que todo está escrito rápido y a sucio… ¡pero le tengo taaaanto cariño!
      Muchas gracias por tu comentario 🙂 ¡Y ánimo con el segundo cuatrimestre!

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  3. Increíble la entrada, amigo. Sexto de Medicina se dice pronto. Cuánta admiración y envidia sana siento. Material como este me ayuda a imaginar dónde quiero estar y a mantenerme motivada. Internet es maravilloso. Te sigo con espectación.

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    1. ¡Qué bien! ¡Muchísimas gracias! La entrada llega unos meses tarde, pero me sentía con la obligación de terminarla y compartir “un poquito” de mi experiencia durante la rotación.
      ¡Estoy seguro de que tú también llegarás a Sexto, cuando menos te lo esperes mirarás atrás y te darás cuenta de cuán rápido ha pasado todo…! (Al menos, eso es lo que me ocurre a mí ahora). Disfruta a tope de cada curso.
      Me alegra mucho que digas que mis entradas te sirven como ayuda para mantenerte motivada 🙂
      ¡Nos seguimos leyendo! 😉

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